Hay días en los cuales el dolor de un suceso que marcó tu vida regresa a ti, entregándote muchos sentimientos encontrados, tristeza, melancolía, resignación... y al mismo tiempo se cruza tu risa, se escucha tu voz en el viento, se siente tu cálido abrazo, y en la memoria aún puedo verte sentada con algún libro o simplemente caminando serena.
Usualmente perder a un ser querido es algo inexplicable, por más que sepas que padece de una enfermedad, que tiene una dolencia, que esta sufriendo, que saca fuerzas de lo más íntimo de su ser, tu como familiar, en tu profundo deseo de mantener cerca a ese ser amado, en tu egoísmo de saber que sigue entre nosotros, no te resignas a perderle, a dejarle ir, a que su dolor cese y se convierta en descanso; más es esa niña en su lecho, con dolores pavorosos, con una lucidez enorme en su mente, quien te da las más grandes lecciones de vida, quien te alienta que siempre habrá otro día para luchar por crear un camino hacia tus metas, por ser mejores, quien te encarga que siempre cuides por la familia, que los ayudes en lo que puedas, y te dice que algunos se adelantan en el camino, sin embargo es obligación de quienes nos quedamos el seguir adelante, con la memoria de ese ser que amaste en vida y las enseñanzas que te deja, con la fortaleza que te enseña en sus momentos más amargos y con la certeza que en cada paso del camino, en cada cosa que veas y sabes le hubiera gustado, ella está allí... presente, inmortal, etérea y siempre a tu lado.
Hoy se cumple un año de tu partida mi primita hermosa, fuiste como mi hermanita menor, aún lo eres, pero la procesión generalmente se lleva por dentro, el saber que algunas cosas que me llaman la atención te habrían gustado, las canciones que suenan y me recuerdan tu dulce voz cantándolas, las comidas que te gustaban y que ahora saben a remembranza... todo tiene un aire que me recuerda que aun que no estás físicamente sigues presente y viva en la memoria de todos quienes te amamos y te conocimos, por que conocerte era prendarse de tu carisma, de tu fortaleza y de algún modo quererte, apropiarse de toda la sabiduría que a tu corta edad supiste transmitir.
Paz en tu tumba, espéranos allá en el Limbo a donde todos iremos llegando cuando nuestro tiempo acá se acabe. Siempre te amaremos Vivi.
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